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Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos (Video).

Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Efesios 6:4.

Posted by Ricardo Anibal Matamoros on Miércoles, 26 de agosto de 2015

Dios te bendiga. Tu amigo y hermano,
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Hijos, obedezcan y honren a sus padres (Video).

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Efesios 6:1-3.

Posted by Ricardo Anibal Matamoros on Lunes, 24 de agosto de 2015

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Rompiendo con malos hábitos (Parte II)

(...Continuación)



Génesis 8.22: «Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.»
Veníamos hablando de una ley de la vida, la cual es: "la siembra y la cosecha". Veamos:

A veces queremos seguir haciendo ciertas cosas o tener ciertas acciones, pero obtener resultados distintos. Queremos sembrar malas acciones y cosechar una buena vida, y eso ¡no se puede!

Jamás podrá ser de esa manera, porque lo que el hombre siembre eso también va a cosechar. ¡No puede ser diferente! Si no has sembrado cosas buenas para tu vida, no puedes pedirla en la cosecha.

Ahora, mucha gente quiere hacer cosas malas, tener malas semillas para con su familia, y tener buenos resultados. No funciona de esa manera en el plan que Dios tiene para nosotros.

Fíjate bien, si siembras un pensamiento, cosecharás una acción. Si siembras una acción, cosecharás un hábito. Y si siembras un hábito, cosecharás un estilo de vida.

Los malos hábitos que tienes hoy, no nacieron de un día para otro; fueron el resultado de acciones continuas, que te llevaron a los resultados que hoy tienes. Tal vez hoy no te gusta el resultado, pero al fin de cuentas, fue lo que tu sembraste día con dia.

Un estudiante que no hace tareas, la persona que no se preparara para sus exámenes, no le gusta el resultado final de los mismos; pero es la cosecha de lo que él sembró.

Un cristiano que no tiene resultado en su oración, es un cristiano que no se estuvo preparando. No se preparó para la vida; y el día que vino el problema, la prueba, no halló qué hacer. No tenía respuestas porque no tuvo la diligencia de estar metiendo la información necesaria en su corazón; y obviamente, el resultado no le gusta, y cree que Dios tiene la culpa. Luego dice: ¿Por qué Dios permitió que esto sucediera en mi vida? ¿Por qué Dios no hizo algo por mi?

El asunto, fue que estuvieron sembrando cosas malas, y creían que por haber conocido a Dios, Dios les daría cosas buenas; pero no funciona de esa manera, aunque conozcas a Dios y Jesús sea el Señor de tu vida. De todas maneras seguirás cosechando lo que sembraste.

Ahora bien, en Gálatas 6:7-8 dice así:
«No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.»
Está muy claro: ¡Uno cosecha lo que siembra!

No puedes esperar tener una familia unida, cuando tu eres quien la separa,
No puedes esperar tener una esposa que te ame, cuando tu no le demuestras amor,
No puedes esperar un esposo que te comprenda, cuando tu no lo haces.
Así que, lo que siembras, cosechas. Amén.

(Continuará...)

Dios te bendiga.

Tu amigo y hermano,
Anibal Matamoros/Evangelista.

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Relacionado:
Rompiendo con malos hábitos (Parte I)

Divorcio de Hijos y Padres

El juez golpeó la mesa con el martillo, y solemnemente pronunció la sentencia:

"Concedida la demanda, Gregory queda divorciado de Raquel"; pero en este caso, se refería al divorcio en sentido figurado, porque quien se divorciaba era un niño de doce años de edad.

El menor había solicitado en un tribunal de la Florida en los Estados Unidos, divorciarse de su madre Raquel, para poder ser adoptado legalmente por Jorge y Liz, la pareja que lo había prohijado. El juez concedió este extraño divorcio, porque Raquel, la madre, había abandonado por completo a su hijo prácticamente desde que nació.

En la actualidad, los divorcios no son excepcionales, pero este divorcio es singular porque lo solicitó contra su madre un niño de doce años. La madre era drogadicta, mujer de bares y clubes nocturnos, de hombres, de fiestas y de abandono.

En los doce años de la vida de Gregory, Raquel nunca fungió como verdadera madre; fue madre biológica, y nada más. El niño nunca tuvo cariño, ni educación, ni cuidado. En cambio, la otra pareja le dio todo lo que un niño necesita: amor, protección, consejos y la palabra mágica: "hogar".

Lo cierto es que, el hogar y la familia están sufriendo un ataque despiadado por parte de fuerzas enemigas, como lo son: El desapego de los padres hacia los hijos, la libertad excesiva, los vicios desenfrenados, la inmoralidad desvergonzada, y la falta de valores morales y espirituales.

¿Qué consecuencias trae el derrumbe del hogar, especialmente entre los adolescentes?

Drogadicción, pandillerismo, relaciones sexuales ilícitas, es decir fuera del matrimonio; embarazos indeseados, delincuencia juvenil, etc. Todos estos males tienen origen en hogares que no son hogares, sino solo casas, de cuatro paredes frías y sin alma.

¿De dónde proceden todos estos males sociales?

Proceden de un gran divorcio previo, cuando el hombre (el ser humano) se divorció de Dios. Todos los males que hay en el mundo, y la lista es larga, provienen de aquel gran divorcio que Adán y Eva hicieron de Dios, su Creador y Padre. Sin embargo, es posible reconciliarse con Dios y volver a renovar los votos. Hay sanidad en la familia cuando se restablece esta comunión.

Sometámonos al señorío de Jesucristo. Cuando Él es El Señor de nuestra vida, de nuestro matrimonio y de nuestro hogar, todo cambia de una manera maravillosa.

Tu amigo y hermano,
Anibal Matamoros/Evangelista.

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Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Marcos 6.34